Bertrand Russell y su conjunto tropical

March 27, 2007

Semana del Buque Fantasma: Consideraciones generales

Como me apetece hacer una semana monográfica de verdad, porque aquella otra quedó inconclusa, he decidido dedicar los próximos días a un tema tan bizarro y apasionante como los buques fantasmas.
Y hago esta semana temática aún a riesgo de que pasen sucedan tres cosas: Que se ustedes se aburran como monos, que esto se parezca cada vez más a Cuarto Milenio, y que descubran que la mayoría de artículos están sacados de la wikipedia, con alguna frase que otra cambiada. (que viene a ser lo que hago más o menos siempre, pero esta vez no me voy a tomar la molestia de traducir del inglés) Lo siento: Me apetece escribir, pero créanme que tengo poco tiempo.
Así que pasemos sin más dilación al meollo del asunto.

El Barco Fantasma ¿Nace o se hace?
Normalmente sale de un astillero, nuevo, bonito y relumbrón (El barco digo, porque todos los astilleros suelen ser feos y huelen a percebe pocho). Después de ser pintado, y bautizado va de acá para allá, con su carga de puerto en puerto, bien esquivando piratas, bien petardazos enemigos, o simplemente paseando sobre las olas al servicio del alguna corona europea que saquea lejanas tierras. Con el tiempo, la mala suerte y la meteorología, bien por una desgracia, o bien porque la gente se aburre en alta mar (y murmura), el barco accidentado se convierte en barco fantasma propiamente dicho.
¿Y está tripulado por fantasmas?
Pues eso depende de los casos. Los hay como el Caleuche (del que hablaremos aquí muy pronto) que lo mismo unas veces va tripulado por chamanes como por vikingos, y hasta hay quien afirma que, cuando aparece entre la neblina, se pueden ver luces de fiesta en la cubierta y oirse el eco lejano de portentosas francachelas.
Esto último parece más bien consecuencia del error de los redactores de una revista parapsicológica chilena que , buscando una foto impactante del Caleuche, colocáron en portada (sin querer) un fotocromo de “La Dolce Vita”.

 Obsérvese el frenético cachondeo de los ectoplasmas

Luego hay otros barcos , la mayoría, que normalmente están vacíos, con objetos intactos, y sin rastro de la tripulación.

¿Un barco vacío? ¿Y eso da miedo? ¡Pues vaya castaña!.
Si y no. Verán “In Illo tempore” cuando no existía Internet, y sobre todo no existían las películas de terror adolescente, el personal solía asustarse de cualquier cosa. Se cuenta, para que se hagan una idea, que a principios del siglo XIX los peritos mercantiles tenían por costumbre asustar a los transeúntes disfrazándose de oso panda, o de husar beodo. Fíjense si han cambiado los tiempos, pollos.
Y como bien nos enseñó magistralmente Don Chicho en más de una ocasión, lo que verdaderamente acongoja al espectador no es la sangre a gogó, si no el miedo a lo desconocido.

2 Responses to “Semana del Buque Fantasma: Consideraciones generales”

  1. Mireia Says:

    Yo pensaba que eso de barco fantasma se refería a la retahila de yates anclados en puertos deportivos y habitados por fantasmas, piratas y otros sinvergüenzas varios… que equivocada estaba
    Besos de martes
    Lady Bourbon

  2. Mireia Says:

    Yo pensaba que los barcos fantasmas eran esos yates poblados por fantasmas, piratas y otras alimañas que amarran en los puertos deportivos.
    Besos de Martes
    Lady Bourbon

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